domingo, 22 de febrero de 2009

Encuentro fugaz entre alas extraterrestres y libertad terrícola

Disfrazada de libertad esbocé pensamientos que desconocía tener
Desarrollé frases impensadas con una claridad que me marcaste
Jugamos con las palabras por dos horas que se sintieron como minutos
Sin saber quién eras pude expresarte y definirte con seguridad con quién hablabas
Alas era tu nombre, y eso fue exactamente lo que le otorgaste a mi mente
Dijiste que venías de Marte, a conocer y estudiar costumbre terrícolas
Y que yo no podía darte mejor testimonio para tu conclusión final.
Ante la incertidumbre y la intriga que generaron tus palabras
Desglosé en muchas preguntas la simple necesidad de conocerte más.
Respondiste entre virtuosos adjetivos simples cosas que te agradaban
Y con simpleza me afirmaste qué era lo que no te gustaba.
Firmemente supiste decir “la mentira, la miseria humana y el egoísmo”…
Me detuve en tus tres elecciones, y comencé a sospechar que mentías
Tus descripciones previas hablaban de una innata perfección en el planeta rojo
Habías dicho que más allá en las galaxias, las crisis no existían…
Desarrollé lo que pensé, insostenible era tu desagrado por lo desconocido
Preguntaste en qué habías fallado y dijiste que la imperfección era sólo humana
Te confesé mis sospechas, dijiste que eso que no te gustaba, lo haberlo visto en la Tierra.
Sin embargo, tu tono hablaba de alguien que sentía profundamente lo que decía
Improbable apropiarse con tanto dolor, impotencia y bronca de algo de lo que poco se sabe…
Nuestro diálogo continuó con la imaginación volando en lo más alto
Alas y Libertad habían salido de nosotras para conocerse y crear.
Expresaste ser alquimista, por haber encontrado oro entre el carbón
Te sentiste segura al saber que no todos los terrícolas éramos iguales.
Me pediste que te hable de la libertad, de lo que ella representaba para mí
Y fue recién ahí, al confesarte extraña marciana, que supe lo que me importaba…
“La libertad es mi expresión, mis pensamientos, la música, las palabras,
La inocencia de la niñez, el vuelo de un ave, la ayuda desinteresada,
La alegría de mi familia, la naturaleza, mi mente creando locuras,
Libertad es una sonrisa, es decir y hacer lo que uno siente,
Es leer, es la revolución, luchar, ser sincero, querer, es la lluvia,
Es ser fieles a lo que sentimos, libertad es tener códigos…”
Mientras seguía agregando cosas que reflejaban una sonrisa en mi cara
Añadiste: “Libertad es andar en zancos, es ver una obra de teatro…
Libertad es principalmente confesar los sentimientos mas profundos”
Me preguntaste entonces si me consideraba libre…
Dudé, pero supe que la libertad de la que hablabas la encontraba en las palabras
Mis fieles aliadas para confesar esos sentimientos profundos.
Comenzamos a hablar de amor, poco se sabía de esto en Marte…
Me pediste que te defina confianza, confesaste que no sabías sentirla.
Te escribí como si leyese su definición de un viejo diccionario:
“Dícese del sentimiento o sensación que un ser humano desarrolla hacia otro basado en un vínculo que le da básicamente seguridad y firmeza. Aclaración: ocasionalmente, no siempre, necesita de un tiempo para aparecer”.
Dijiste que mis palabras solo daban claridad a tus pensamientos
Y con cierta vergüenza manifestaste no haberla sentido nunca.
Entre la frase que te regalé y la poesía que vino como respuesta
Supimos que el miedo cuida a los corazones para que sean menos vulnerables
Sentimos que el miedo no nos dejaba confiar pero también nos evitaba sufrir.
Quisiste saber como encontrar el amor terrícola que genera locura en muchos
Tuve que admitirte que era una tarea muy difícil para tu corta estadía
Pero te conté que en mi opinión no es aquél que el terrícola enamorado cree
(Aquél que genera otro sujeto con el cual el enamorado sabe fundirse en uno solo)
Sino que creía, desde mi poco conocimiento en materia amorosa,
Que el complemento es aquél que tomamos como un entero, un todo
Con el cuál según las matemáticas sabemos sumar dos…
No quisimos abordar en frialdad de las ciencias exactas
Y comprendimos porqué a la mayoría de los terrícolas no les agrada.
Dijiste haber sentido amor terrícola sin perder tu esencia extraterrestre
Confesé que pese a la diferencia de nuestros orígenes, lo mismo había sentido…
Un amor de otro planeta que desestabiliza nuestra tierra firme.
Refiriéndote a mi presente, dijiste que la soltería era sólo un estado civil
Y que poco tenía que ver con el conocimiento sobre el amor… solo lo pensé…
La nave te estaba esperando y me pediste si te otorgaba una última pregunta
Preguntaste exactamente de qué disfrutaba, que me gustaba, que amaba y que me disgustaba
Te dije que las primeras tres cosas formaban un circuito que volvía siempre a comenzar
Y para ponerle cosas más concretas te recordé que amaba la libertad
Todo lo que ella implicaba para mí… las pequeñas cosas que la vida nos da…
En cuanto a lo que me disgustaba, era casi tanto como lo que me gustaba,
Supe decir… “la injusticia, el hambre, el egoísmo, las miserias humanas,
La necedad, el abandono, el autoritarismo, la historia de mi país, las dictaduras,
La mentira, la tristeza, la destrucción, los prejuicios, el desinterés,
Las ofertas de la sociedad post-moderna, el capitalismo…”
Y así seguí con mi descargo sin querer caer en mencionar nombres…
Tu sorpresa hizo que se retrasara tu partida y comenzáramos a deliberar
Todo un dilema, dejar al azar y en las manos de la magia del destino
La posibilidad de un segundo encuentro fugazmente mágico entre nuestras almas
O caer en la tentación de conocer a las personas que Alas y Libertad guardaban…
No queríamos perder la magia y poco tiempo nos quedaba antes de que partieras.
Dijiste que tus alas eran de golondrina, que debías irte, pero que volverías a buscar mi paz
Que volverías para reencontrar el vuelo en el que supimos sumar dos y ser Alas y Libertad…
Me conformé con ese encuentro profundo lleno de poesía sabiendo que no volveré a encontrarte.

-M-

2 comentarios:

Roberto Esmoris Lara dijo...

Es una hermosa idea, M, pero demasiado densa y extensa para un post, hasta los libros están intentando otra dinámica más ágil influenciados por los nuevos diseños de la web (fijate en Eduardo Galeano, por ejemplo).
Me encantan tus pensamientos y tus divagues, no pienses que hago un juicio de valor sobre tus contenidos.
Me animo a escribirte esto a tu pedido y porque noto que tenés "mucha tela para cortar".
Un abrazo grande, amiga.
Besos del REL

mj dijo...

Hola amiga mía, me encanto el relato, tienes una facilidad innata para ello.
Un abrazo enorme
mj